sábado, 12 de diciembre de 2020

Clásico Lujanero

 Por la zona 2 de la reválida- buscando el primer lugar que otorga la chance del segundo ascenso- se veían las caras Alem y Luján. En General Rodríguez, a reeditar uno de los clásicos más picantes del lejano oeste del conurbano.

Por el lado del local, algunas figuras que cambiaron de rumbo y la convicción de su DT Daniel Cordone, como patente de identidad "en Alem somos hombres no nombres". Por el lado del visitante, nombres similares a la temporada anterior.

                                            Fotografía: Christian D Agnillo

Y rodó el esférico- después de la espera por el preámbulo y el merecido homenaje al más grande: Diego Armando Maradona- con mucha cautela en los momentos iniciales. El correr del reloj indicaría quien de los dos tenía más ambiciones. Y fue la visita con un esquema ordenado desde su última línea quien evidenció más ambición. Pelota al piso, buena circulación, escaladas de Pineda por el lateral derecho para conectarse con Moreno como opciones. Mientras por el sector izquierdo Giacovino también se mostraba hábilmente inquieto. Alem propuso lucha y fuerza como resistencia. Si bien no hubo llegadas claras se jugaba de un solo lado y se resistía del otro. Pese a la leve superioridad, Luján tuvo la más clara cuando cerca de los 30 minutos, Mendoza vio adelantado a Bustamante y desde mitad de cancha con tiro por elevación casi grita el primero. Alem apenas asomó a las cercanías de Caputo con un cabezazo de Salinas. Si bien la visita no fue un aluvión incesante siempre que tuvo la pelota mostró su intencionalidad de ser ofensivo.

En la segunda parte, Alem pareció salir más despierto pero apenas fueron esbozos de movilidad. La visita siguió con su  trabajo prolijo y paciente. Cerca del cuarto de hora, Moreno tuvo su chance pero el remate se fue apenas alto. No alcanzaba Alem a inquietar y el trajinar lujanero auguraba desequilibrios. No extrañó a nadie que sobre la media hora una pelota puesta en profundidad pusiese cara a cara a Giacovino con Bustamante. El azar dijo presente y el cierre de zaguero local impacta en el pecho del volante lujanero haciendo estéril la reacción del guardameta local. A puro nervio, Alem fue a la carga como pudo. Bocha al a olla y casi se le da a Buono, pero cabeceó débil a las manos del arquero. A poco del final otro réplica lujanera desemboca en un tiro libre sobre el borde derecho del área. Magistral ejecución de Mendoza para estampar la cifra final. Y no quedó tiempo para mucho más. Salvo para repensar el futuro por el lado de Alem: si la idea es llegar a pelear por el segundo ascenso.

Y para reafirmar y repetir por el lado de Luján, si muestra los atributos de esta tarde no sorprendería verlo en instancias finales.

Alem: Bustamante; Cordero, Kulick, Salinas, Portillo, Kuzko, Fratto, Chacón, Serrano, Torres, Buono. DT: Daniel Cordone.

Luján: Caputo; Pineda, Villarreal, Rodríguez, Sánchez, Pighin, Pérez, Giacovino, moreno, Mendoza. DT. O. Ruggero.

Premio Estación Fútbol: Marcos Giacovino. Con el once en su espalda cargó con gran parte de la creación de la visita cumpliendo con creces.

Apostillas: A la altura del clásico, los hinchas más caracterizados de Alem dijeron presentes. Desde terrazas  aledañas a la tribuna popular un grupo- entre 50 y 60- presenciaron el partido a puro color con banderas de palo, bombos y trompetas. Alentaron sostenidamente durante la tarde, inclusive, tiraron bombas de estruendo cuando apareció el equipo y en el segundo tiempo dándole marco acorde al clásico. El color también dijo presente dentro de la cancha con 60 trapos que son habituales en las tardes de Rodríguez. Cerca de 70 personas en la platea entre allegados locales y medios de prensa. En el sector visitante una treintena de personas acompañaron a Luján.

Disconformismo: tan expresivo y reiterado fue el mismo expresado por el "Lobo" Cordone que hasta fue amonestado. La molestia indisimulable del DT para sus dirigidos en el primer tiempo era: " ¿No quieren jugar? se sacan la pelota de encima, no podemos meter 3 pases seguidos sin que la rifen". Termómetro indisimulable de la labor de sus dirigidos. 

Escrito por  Christian D Agnillo


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